Con la avalancha o el “huaico” electoral que se avecina, aparecieron desde su zona de confort diferentes personajes con un sin número de promesas para todos los gustos. Aunque creo que la política es para políticos, cada vez más aparecen aventureros que luego terminan decepcionados del terreno minado que resulta ser la política para quienes no conocen sus vaivenes.

Pero como hay que hacer promesas, ahí están. Total, el papel con notas de prensa aguantan todo. Algunos, en su desesperación por hacerse conocidos realizan cualquier acto mediático con la idea simplista que la gente valorará su notoriedad en tan poco tiempo. La política es una construcción recíproca de confianza entre el político y la población. El puro optimismo de principiante no sirve de mucho.

Hay quienes proponen sin mucho análisis; la eliminación de la “inmunidad parlamentaria”, “reducción de sueldo de Congresista”, “nueva Constitución”, “Asamblea Constituyente”, “cambio de modelo económico”, leyes a favor de cuanto tema les salga al paso a sugerencia de cortesanos políticos que nunca faltan para sugerir al oído del candidato.

Cuando hay una excesiva promesa electoral, se genera una innecesaria expectativa política. Lo único que produce es que el electorado aumente su desconfianza hacia los políticos. Debido a eso es que casi en su totalidad los alcaldes terminan con una alta desaprobación y peor aún resultan los parlamentarios. ¿Por qué? Prometen de todo y nunca termina por cumplir la larga lista de promesas.

Domingo, 24 de noviembre de 2019