En estos momentos, debe ser muy difícil para que el presidente, Pedro Pablo Kuczynski (PPK) pueda tomar decisiones políticas en circunstancias relativamente adversas como la actual coyuntura política (19% de aprobación, según GFK). PPK tiene un gobierno sin mayoría parlamentaria; tampoco cuenta con una sólida estructura partidaria – militante que pueda contener ráfagas, tampoco tiene mucho de donde escoger en sus cuadros parlamentarios para puedan dar respuesta a una embestida política de la oposición.

El arte de gobernar no es ni tampoco será algo fácil. Lo es menos en sociedades tan desiguales como la peruana en donde aún persisten brechas sociales. El dilema, en la búsqueda de intersección y objetivo político podría identificarse en el sentido de hacer lo que la gente quiere que se haga, lo que PPK quiere hacer (promesa electoral) y lo que realmente debería hacer.

Buscar el equilibrio o encontrar el punto medio en estos tres factores políticos (que quiero hacer, qué hacer y lo que quieren que haga), podría revertir la tendencia a la baja de su aprobación presidencial y su gobierno, y lo más importante, señalar el rumbo de desarrollo para el país.

En esta disyuntiva, resultaría peligroso que el actual gabinete siga perdiendo respaldo de la población. Los actores políticos por si solos ya están desgastados y no veo sentido de echar más leña al fuego con una posible censura a la ministra. Cuidado, la cura puede resultar más cara que la enfermedad. Y lo peor, podemos estar dejando abierta la posibilidad del surgimiento de populismos extremos ya sea de izquierda o derecha.

Domingo, 10 de febrero de 2017
Diario Correo – Huancayo