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“Amar no es un delito, porque hasta Dios amó” (El Plebeyo). Hace unos días dejó de latir el corazón de uno de los más grandes compositores y cantautores de música de habla hispana, el Divo de Juárez, Juan Gabriel. Hoy, millones de latinoamericanos lloran por su muerte, y es que interpretar sus letras en cada canción provoca que su presencia aún este con nosotros.

Pero existe alguien que llora más que nadie su partida. Jas Devael, joven de origen español que el mismo Juan Gabriel se encargó por formarlo en su propia casa durante años para intérprete musical. La prensa internacional, siempre especuló de la existencia de una relación muy especial. «Un amigo es para siempre, un amor como tú es eterno. Te amé, te amo y te voy a amar siempre. Tu consentido”. Así escribió por redes sociales el joven cantante.

Y también, una de las más grandes tragedias románticas criticadas en el mundo, fue la del famoso escritor inglés, Oscar Wilde (“El retrato de Dorian Gray”). Antes de morir en Paris (1900), estuvo en prisión durante dos años, su delito, fue mantener una estrecha relación con jóvenes, entre ellos Lord Alfred Douglas (Bosie), joven que quería ser escritor y a quien inculcaba su formación.

Tanto Oscar Wilde como Juan Gabriel, fueron prisioneros de su época, amaron con devoción y quizás con desesperación en medio de una sociedad que miraba con desdén sus excentricidades. Ambos vivieron a plenitud, uno estuvo preso y murió pobre, el otro también estuvo en prisión pero no murió en pobreza. Total, “lo que se ve no se pregunta” y amar es un derecho y no todos llegan a amar de verdad. Así fue……

Domingo, 04 de setiembre de 2016
Diario Correo