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«El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”. Aún recuerdo que hace algunos años un amigo que trabajaba en Ancash comentaba que esa región se había convertido en tierra de nadie. Que desde el gobierno regional se hacía lo que les daba la gana a través del chantaje y extorsión a periodistas, empresarios para luego corromper instituciones.

Todo se inició cuando comenzaron las primeras denuncias de la existencia de una oficina denominada “centralita” que funcionaba como central de operaciones mediáticas y de chuponeo. Luego vinieron los asesinatos de 09 personas (entre ellos el vicepresidente regional y un consejero). Su pecado, fue hacer público las múltiples denuncias de corrupción que salían del propio ente gubernamental.

La motivación, fue tan igual a una mafia delictiva, asaltar el Estado para obtener beneficios económicos, tratar de controlar a la prensa para que calle cuando tenga que hablar y hablen cuando le pidan que hable.

La respuesta casi en coro de los imputados era que todas las denuncias se caen por que supuestamente no tenían sustento (pruebas). Para controlar el escándalo, había que controlar medios de comunicación. La justicia tarda pero llega, César Álvarez hoy se encuentra en prisión.

De ser cierto del robo de un expediente de la lavado de activos en Junín y de la propia Policía Nacional, creo que no estamos muy lejos a lo que pasó en Ancash, ojalá me equivoque. ¿Para eso, desesperadamente quisieron ingresar en política para corromper instituciones del Estado?

Domingo, 14 de agosto de 2016