Por lo general, el nombre de una organización política guarda relación directa con su ideario (claro, si lo tiene) o sus propósitos de gestión. Sobre todo, si se está en gobierno, sus obras deberían dejar algún impacto en la población.

Junín Sostenible, fue fundado hace algunos años por el gobernador regional, Ángel Unchupaico. ÉL, fiel a su estilo pintoresco no pierde la oportunidad para aparecer en algún evento público junto a su portátil para publicitar sus innumerables (según él) obras de cemento. Sin embargo, ¿esas obras tendrán algo de sostenible?

La búsqueda de un desarrollo sostenible, más aun si se lleva como propuesta y emblema de gobierno, debería tener una visión por lograr un equilibrio entre lo económico, social y medio ambiente. Y desde luego, sus objetivos de gestión deberían concretarse a través de la ejecución de proyectos y actividades en el marco de políticas públicas. ¿Existe algo de eso en el gobierno de los sostenibles?

En el plano económico, la inversión privada hace su parte. En lo social, no se visibiliza nada, creo que la gestión de Vladimir Cerrón, con sus médicos de familia, Odontólogos por colegio y su programa de alfabetización (aunque ya era una política nacional) tenía una mirada mucho más social. Es por eso que aún lo recuerdan. En medio ambiente, salvo el desaparecido programa “Reverdece Junín” de Vladimiro Huaroc, no hay otro intento. Sus gobiernos provinciales y distritales, están peor sin rumbo sostenible. Los sostenibles, están más ocupados, ¿será por algo? con ejecutar obras de cemento. Sobre desarrollo sostenible, ni el asomo.

Domingo, 15 de mayo de 2017
Diario Correo – Huancayo