En los próximos meses la agenda nacional estará marcada por una serie de interpretaciones políticas a causa de los sondeos de opinión pública que paulatinamente se publicarán. Al referirse sobre las encuestas, frases como; “es una fotografía del momento”, “a mí no me encuestaron, por eso no creo en ellas”, “la verdadera encuesta será el día la elección”, sin duda son afirmaciones que un candidato tratará de explicar (a veces lo inexplicable), cuando no se siente favorecido por el resultado.

¿Pero qué sucede cuando la información no es confiable? La validez de una encuesta se demuestra por la calidad de su resultado, de existir errores, se podría tener una lectura equivocada al momento de tomar el “pulso social” de la población y su consecuente fracaso electoral. Incluso, y sin temor a equivoco, su alteración sería una clara muestra de manipulación.

Sobre el tema, resulta que en la última encuesta publicada de Ipsos Apoyo (14-11-15), en una de sus preguntas se señala; “Como usted sabe, Nadine Heredia acudió a una citación de la Comisión de Fiscalización del Congreso, que la investiga por el tema de las agendas, y decidió no declarar. ¿Cree que debió declarar por respeto al Congreso o estaba en su derecho de no declarar?”

Hasta ahí todo bien, lo curioso es que según la ficha técnica, dicha encuesta se realizó del 7 al 13 de noviembre. Sin embargo, la primera dama recién acudió el 9 de noviembre al parlamento para dar su manifestación. ¿Adivinaron la respuesta? ¿Ya se sabía días previos que Nadine Heredia no declararía? ¿Existirá alguna explicación de lo ocurrido? Bienvenidos a la lluvia electoral de encuestas.

Domingo, 22 de noviembre de 2015