Con la característica que lo distingue, el politólogo y profesor estadounidense, Steven Levitsky escribió recientemente en su cuenta de facebook, “los peruanos derrotaron a los políticos. Encarcelaron a todos sus ex presidentes, mataron a los políticos y prohibieron la re elección a todo nivel”.

Podemos estar a favor o no de tal comentario, pero partamos de los hechos para sacar conclusiones. La corrupción estructural que nació en las entrañas de la empresa brasileña Odebrecht trajo consecuencias a nivel político y también legal.

En ningún país de latinoamérica en donde salpicó la corrupción brasileña, hay tantos políticos como expresidentes que están presos, con orden de detención o en proceso judicial como en el caso peruano. Alejandro Toledo está detenido en EE. UU. Pedro Pablo Kucskinsky tiene arresto domiciliario. Ollanta Humala y su esposa parece que volverán a prisión. Alan García, no logró estar preso porque minutos antes de su detención prefirió suicidarse y del cual se espera que se pruebe las acusaciones en su contra.

El sistema político peruano está resquebrajado. No existe el predominio único de un partido político en el gobierno y oposición. Lo que hay es una disfuncional coincidencia política entre movimientos electorales, formados al paso y sin mucha carga ideológica partidista que a su vez es la base del actual poder político a nivel local, regional o nacional. Tan mal en política, pero no tanto como algunos países vecinos.

Domingo, 28 de julio de 2019