Uno de los platos de comida más emblemáticos y favoritos para las familias peruanas es el tradicional pollo a la brasa. Gracias a la variedad gastronómica del Perú, diversos personajes de la talla de Gastón Acurio no dudaron en mostrar al mundo las bondades de la comida peruana.

En Huancayo, hay diferentes pollerías para todo precio, los hay desde los más baratos hasta los restaurantes que ofrecen amplios y cómodos ambientes para un público más ejecutivo que exige incluso estacionamiento vehicular. Pero en todo ese ramillete de ofertas para el paladar huanca existe un restaurante que ofrece el pollo que ya no es a la brasa, sino a la leña.

No tendría nada de extraño este tema, si no es que hace algún tiempo (más de un año) los administradores del local remplazaron de manera sorpresiva el uso de la papa peruana por la precocida o importada. Cuando pregunté a los mozos del porqué del cambio del tipo de papa, respondieron que se debía que la papa peruana consumía demasiado aceite. Desde ese momento, el sabor no fue el mismo.

Varios meses después y para sorpresa mía, volvió a aparecer la tradicional papa peruana en el pollo a la leña. Fue entonces que volví a preguntar qué es lo que había sucedido. ¿Porqué se volvía a utilizar la papa peruana? ¿Acaso estaban perdiendo clientes? Por supuesto que sí, y entre ellos yo. ¿El sabor del pollo a la leña ya no era el mismo? Es posible. Afortunadamente, la papa peruana tiene un sabor muy especial, lo cual la distingue y pone en ventaja comparativa y competitiva ante cualquier paladar y mercado exigente de cualquier parte del mundo.

Domingo, 14 de enero de 2018