A pesar que se criticó en un inicio la promulgación de la Ley N° 30220, (Ley Universitaria 2014) que crea la Superintendencia Nacional de Educación Superior (Sunedu), porque supuestamente atentaba en la autonomía universitaria. Tal parece que ya se están dando los primeros resultados.

En lo que va del año, ya son 74 de 145 universidades que obtuvieron su licenciamiento de servicio educativo y la inversión en investigación científica será mayor. En buena hora que un Estado, hace uso de sus facultades para intervenir y corregir fallas que el mercado produce por su naturaleza de libre competencia.

El otorgamiento del licenciamiento implica calificar positivamente condiciones básicas de calidad de servicio educativo. Entre otros aspectos muy importantes como; infraestructura, laboratorios y bibliotecas, se destaca que pasará al recuerdo la poca importancia de algunas universidades al área de investigación; tanto en términos económicos y producción intelectual. No es que no se hacía nada por investigación, sí se realiza. Lo que se pretende es que se investigue más y de mejor calidad. Bien por el fomento.

Esperamos que como país, mejoremos en el ranking de producción científica a nivel internacional. Pero independientemente, si las universidades pertenecen al Estado o son privadas, su apuesta por mejorar y estandarizar la producción de investigaciones es fundamental porque influye de manera directa e indirecta en el desarrollo estructural de cualquier sociedad. De ahí su relevancia e importancia.

Domingo, 16 de junio de 2019