El sistema de medios de comunicación sufre un certero impacto debido a la “Ley Mulder”. Y no es para menos. Sucede que la rentabilidad económica es fundamental para el desarrollo de cualquier empresa y más aún si sus operaciones se desenvuelven en una economía de libre mercado. Nos guste o no, el Perú tiene ese modelo económico que nos alejó del fantasma de la inflación.

Previamente, la discusión se centró en que tal medida atentaba a la libertad de expresión. No hay nada de eso porque la ley no prohíbe la información como noticia. Se trata de un tema sobre recortes de presupuesto, pero qué duda cabe que sirvió de artillería política. Oh casualidad que los medios no vieron venir esa embestida. ¿Se confiaron?

Entonces, al hablar de correlación de fuerzas se observa claramente que un poder le dice al otro; “me llamas corrupto”, “mediocre”, “holgazán”, “incapaz” y casi se les culpa de todos los males sociales ante la opinión pública. Ese poder atacado responde frente al agobio mediático con una ley que dice, correcto me atacas, pero ya no contarás con el auspicio económico que el Estado realiza.

¿Por qué se contradice el Estado? Por un lado promueve el fomento empresarial que ahora aparentemente se restringe. Si fabrico sillas, porqué tendrían que prohibirme de venderle al Estado, a menos que el propio Estado produzca sillas. Creo que el tema va para un mayor debate y análisis para generar consensos en la coexistencia política. La realidad se construye en base a percepciones y sentimientos.

Domingo, 08 de julio de 2018
Diario Correo – Huancayo