Estamos a poco más de quince días de la juramentación de Pedro Castillo como Presidente Constitucional del Perú, y sobre su gobierno remecieron desde diferentes flancos una impresionante carga de misiles mediáticos que seguramente tendrá algún impacto en la opinión pública. Si el maestro de Chota creía que gobernar era una tarea fácil comparado con la de dirigir un aula de clase, en estos momentos, debe estar preocupado por tratar de contentar todos los reclamos e incluso cumplir sus promesas de campaña.

Los primeros misiles mediáticos llegaron para derribar el muro de contención política que se supone debería tener el gobierno en la composición de su gabinete ministerial. No prepararon la artillería de defensa, tampoco consiguieron los generales de primera línea. Y, como expusieron sus debilidades, despertaron las críticas desde sectores de izquierdas a derechas. Si Pedro Castillo no logra reestablecer el orden político, ¿se habrá encontrado la justificación perfecta para su derrocamiento?

Sin embargo, mientras las acusaciones políticas llegan en distintas direcciones para tratar de minar la poca credibilidad que tiene el gobierno, e incluso, si persisten los ataques sin medir la contundencia de las pruebas creo que podría resultar un efecto contraproducente en la ciudadanía. ¡Cuidado! La gente tiende a solidarizarse con los más débiles. Porque si la comunicación es emocional, la comunicación política es hiperemocional.

Seguramente, el impacto de la economía es una variable muy difícil de explicar. Es decir, cuando el romance electoral se mantiene, como en toda actividad humana, podría contenerse por un breve tiempo. Si no se logra aprovechar ese momento se corre el riesgo de perder la confianza ciudadana y, eso a veces, jamás se logrará recuperar. Alan García con el APRA en su primer gobierno es una muestra de lo difícil que es recuperar la confianza ciudadana. Ni siquiera Acción Popular con la figura Belaunde lograron, hasta hoy, recuperar la confianza electoral.

Domingo, 15 de agosto del 2021
Diario Correo – Huancayo