Un amigo me cuenta que recuerda que sus padres obligaban casi a rastras a su hermano menor para llevarlo a la escuela. Nunca entendieron la voz interior del niño que expresaba con gritos y llanto que no quería ir al colegio. Al parecer, él era un niño con potencial emocional y no racional, pero nadie lo identificó.

De cierta manera, nosotros como padres de familia y también los educadores de aula al desconocer el distingo que existe entre los dos hemisferios del cerebro (izquierdo y derecho), contribuimos al posible daño irreversible que producimos. Steve Jobs (Apple), nunca terminó la universidad. Bell Gates (Microsoft),  estudió derecho. Mark Zukeberg (Facebook), después de quince años se graduó.  Los padres de Gastón Acurio, quisieron que fuera abogado.

Es así, que cada ser humano, independientemente si es mujer o varón tiene una inclinación hacia alguna de estas dos dimensiones; emocional o racional. En el hemisferio izquierdo, está el pensamiento analítico, la lógica, lenguaje y matemáticas. Es decir, se posee un razonamiento sistemático de las cosas. En el derecho, se encuentra la creatividad, la música, el arte entre otros. Para los psicólogos mantener el equilibrio es fundamental.

Al respecto, no sorprende que nuestra región y el país aparezcan entre los últimos lugares en comprensión  lectora y razonamiento matemático en evaluaciones a nivel internacional. Sin embargo, deberíamos impulsar más políticas públicas en favor de la educación no tradicional, no para construir más aulas de cemento, sino para potencializar la inteligencia emocional y racional de nuestros niños en edad escolar. Los adultos reflejan lo que en su infancia  aprendieron. No creo que necesitamos más paredes de cemento en las escuelas.

Domingo, 28 de mayo de 2017
Diario Correo – Huancayo