En octubre y noviembre del 2020, escribía en esta misma columna que vientos ideológicos de marcada línea política provenían desde el sur de nuestro continente. Sin lugar a dudas, con la crisis de la pandemia y su impacto en la salud, social y económico se generó un terreno fértil para que la pólvora ideológica haga su trabajo.

La política suele ser percibida de manera diferente: una mirada es desde los ojos de los políticos y otra muy particular es desde la población. La ciudanía quizás dirá que, si la política no sirve para solucionar los problemas, no sirve para nada. En esa disyuntiva, navegan dos propuestas políticas que pasaron a la segunda vuelta. 

Según los primeros sondeos de opinión después del resultado electoral de la primera vuelta, se podría deducir que relativamente la ventaja de ganar la segunda vuelta es Pedro Castillo. Sin embargo, en el Perú, donde existe una enorme fragmentación política cualquier cosa pude suceder a pocos días de la elección. Yonhy Lescano se desplomó y Pedro Castillo subió exponencialmente en las últimas semanas de la primera vuelta.

En contraste, continúa la ola de muertes a causa del coronavirus. Las vacunas llegan a cuenta gotas. Los hospitales todavía no logran superar el desabastecimiento de oxígeno y siguen faltando camas UCI para contener el incremento de más muertes. Con todas estas preocupaciones, los dos contrincantes deberían “comunicar” más y mejor sus propuestas de manera concreta para salir de la crisis. Y, de hecho, el Perú no necesita odios para dividirnos entre ricos y pobres. ¡Necesitamos unirnos! También sincerar posturas democráticas y garantizar el respeto a la libertad de expresión.

Domingo, 25 de abril de 2021
Diario Correo – Huancayo