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Fuente: Foto RPP

Lo que Joseph Goebbels, ministro de propaganda Nazi de Hitler pretendía al sobredimensionar hechos para luego magnificar su información. Y como el mismo decía, “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”. En suma, tenía una clara pretensión en manipular la opinión pública de Alemania entre 1933 y 1945.

Intentar manipular a la opinión pública con fines políticos, utilizando desesperadamente propaganda y en algunos casos en complicidad con medios de comunicación (radio, televisión y otros).Empero, esta práctica, hasta cierto punto resulta ruin, que trae al recuerdo el fango mediático por el que nos sumergió a los peruanos el fujimontesinismo en los años 90. Y por supuesto, pinta de cuerpo entero al actor directo y a sus corifeos.

En tal sentido, condicionar a trabajadores para llevar amistades y familiares a la audiencia pública regional, es una práctica ya conocida por algunos gobernantes que hacen mal uso del poder. Sin embargo, los promotores engañan a sus superiores y se engañan a ellos mismos. La población ya no se deja engañar, podrán asistir a movilizaciones y quizás por obligación o a cambio de alguna promesa, pero nunca olvidarán la manipulación grosera.

Afortunadamente, gracias al desarrollo de tecnologías de información y comunicación que cada vez están más al alcance de la población, el cual permite transparentar más a las instituciones del Estado. En consecuencia, lo que se promociona en el día, las redes sociales se encargan de desmentir en minutos. Una comunicación no necesariamente es por aire y tierra.

Domingo, 25 de setiembre de 2016
Diario Correo