Tal parece, que después de 17 años de la caída del régimen fujimorista en el año 2000, los peruanos somos testigos del resquebrajamiento de la institucionalidad democrática una vez más y que tanto nos costó recuperar de manos de las dictaduras militares y el populismo demagógico e ideológico.

En ese entonces fue la sanción política y moral que se endilgó al fujimorismo para arrebatar el poder, pues prácticamente tenían de rodillas al Poder Judicial, Poder Legislativo, Ejecutivo e incluso varios sectores de la empresa privada y a la prensa. Tuvieron casi todo en las manos, pero no la conciencia y alma de los peruanos. Eso jamás lo tendrán.

¿Porqué no cambió nada? La corrupción se mantiene incólume de modo estructural, desvía atenciones y operando desde algún sector del Estado ante cualquier asonada.

Se cuestionó que el fujimorismo con sus 71 de 130 parlamentarios respaldarían una acusación constitucional, pero oh casualidad, inmediatamente después salen a luz los temas de Susana Villarán sobre los pagos millonarios en la revocatoria. Y bueno, luego llegó la hecatombe para PPK. ¿Quiénes más caerán? Esperemos que muchos más.
Lo cierto es que se comprueba que existe una fuerte correlación entre Poder Judicial, Fiscalía y Poder Ejecutivo. La prensa tiene que hacer su trabajo, la historia los juzgará. ¿Quién protege a quién y cuál fue el precio? ¿Lo sabremos?

Domingo, 17 de diciembre de 2017