A más de cuatro meses de emergencia sanitaria, a causa de la pandemia del Covid – 19, ya podemos describir algunas circunstancias a modo de aprendizaje. Se sabe que el uso de mascarillas y distanciamiento social reduce la posibilidad de contagio. Además, que la sintomatología del virus es propia de una gripe y que lo importante es evitar llegar a una neumonía.

Sin embargo, el gobierno central en determinado momento responsabilizó a la población por no acatar las disposiciones legales como el de “cuarentena”; en tanto la población desesperada por salir a trabajar soslayó recomendaciones y hoy vemos consecuencias. Tampoco nunca hubo estrategia de comunicación de riesgo y crisis.

Los gobiernos regionales demostraron debilidades en el manejo de salud. Lo ocurrido en la región Arequipa es muestra de lo mal que se manejó la crisis. En la región Junín, los hospitales del MINSA y de Essalud ya colapsaron por lo que se necesita intervención desde el gobierno central. Es evidente que la estrategia sanitaria no está dando resultados favorables por lo que necesitamos un cambio de rumbo para contener la tragedia.

¿Y dónde queda la comunicación? Estoy seguro que nuevas políticas públicas de salud muy bien comunicadas, que respondan a una estrategia de comunicación, utilizando tácticamente la radio, diarios, televisión y digital (comunicación directa) podrían modificar nuestros patrones de conducta para una cultura preventiva de salud. ¡No es el virus, es salud y comunicación! Tampoco se trata de hacer más publicidad; es comunicación de gobierno.

Domingo, 26 de julio de 2020