“Esto no es un indulto, es un perdón médico”, fueron las recientes y desafortunadas (para algunos) declaraciones del presidente Pedro Pablo Kuczynski. Evidentemente, con semejante determinación política desde el gobierno, los peruanos estaríamos próximos a ver una posible excarcelación del expresidente, Alberto Fujimori.

Por lo general, cuando un partido o movimiento termina su gestión gubernamental se asume inevitablemente una responsabilidad política por las cosas que se realizaron o dejaron de hacer. Llega como una maldición providencial que ninguno levanta vuelo electoral de inmediato (algunos nunca lo lograrán). En los últimos lustros, le sucedió lo propio a Acción Popular, APRA – I, Fujimorismo, Perú Posible, APRA – II y Gana Perú.

Sin embargo, el fujimorismo, como fuerza política hizo su trabajo para estar en progresiva vitrina electoral, no sucumbieron a sus propósitos o ideales políticos, fueron más allá y conquistaron más posiciones a diferencia de sus pares, por lo menos, eso se evidencia con el número de parlamentarios que actualmente tienen en el congreso con 71 escaños de 130.

Ahora bien, en las últimas elecciones presidenciales del 2016 del total del electorado, la mitad optó por el fujimorismo. Aunque no queramos reconocer por un rencor latente, son una fuerza política y vivimos en democracia donde tienen que respetarse las ideas contrarias. Fue la segunda elección presidencial que perdieron en la recta final y con ello, su bastión electoral aumentó. ¿Si Alberto Fujimori, es indultado será posible que el mito termine? Yo creo que sí.

Domingo, 09 de julio de 2017