Muy gratificante es oír a estudiantes de comunicación social de la universidad de Ayacucho, que la denominación de “violencia política”, no es precisamente lo que al contraste con los hechos se evidencia. Y claro, ellos nacieron después de la irrupción genocida de Sendero Luminoso. ¿Algo está cambiando después de los años de violencia?

“La verdad no siempre está en los documentos (se refiere al informe de la Comisión de la Verdad), sino en la versión de los que realmente vivieron esos actos. Tenemos que ir y verificar las fuentes… ”, exclama a viva voz un joven universitario que asistió al conversatorio sobre periodismo local en tiempos de violencia, organizado por el Colegio de Periodistas en Ayacucho.

¿A qué se refería nuestro joven universitario? Pues al terrorismo ideológico que Sendero Luminoso causó en Ayacucho y por el cual murieron miles de campesinos. Los jóvenes hablan con ímpetu, pero lo hacen porque buscan respuestas y ponen en duda a aquello que les informaron. No faltaba más porque ellos vivieron de cerca la muerte y alejamiento de sus familiares.

Todavía no llega la gran inversión privada a Ayacucho, tal como en otras ciudades como Huancayo, pero tienen una importante dinámica económica. Aún exigen la presencia paternalista del Estado. Sin duda, no habrá “muro ideológico” que impida que por el propio impulso de su gente lograrán el desarrollo, pero está vez será sin la amenaza del fanatismo
terrorista de Sendero Luminoso.

Domingo, 27 de julio de 2019