Por fin termina el aparente estado de cuarentena en Perú. Frente al contundente incremento del número de defunciones hasta el día de hoy, parece que las medidas tipo toque de queda evidenciaron que no frenó la onda expansiva de la pandemia. Según el Sistema Nacional de Defunciones (Sinadef) casi estamos cerca de las cifras de muertes de los meses de julio y agosto de 2020. En la región Junín sucede lo mismo.

Se prefirió dinamitar la ya alicaída economía peruana en un país que vive altamente del emprendimiento propio e individual. Se prefirió perseguir a comerciantes, cierre de locales y restricción del transporte privado; mientras se incrementaba las colas en busca de oxígeno. Esas y otras medidas no resultaron.

¡En buena hora! El embajador de Rusia en Perú, Igor Romachenko, informó que su gobierno estaría dispuesto a negociar con empresas privadas y gobiernos regionales para suministrar la vacuna Sputnik V. Sin embargo, sostuvo que dependerá de las autoridades peruanas llegar a un acuerdo comercial. La vacuna rusa tiene una eficacia del 91.6% y ya se aplica en 37 países.

Entonces, porqué negar tal posibilidad de que el sector privado importe vacunas para luchar con la pandemia del Covid – 19. El Estado peruano demostró burocracia, latrocinio, aprovechamiento y mal manejo de la crisis sanitaria. Como alguna vez señaló el líder chino Deng Xiaoping, “no importa el color del gato, lo importante es que cace ratones”. Mientras se pueda salvar vidas y evitar tanto dolor en las familias peruanas; no importa la procedencia de la vacuna, tampoco quien lo administre.

Domingo, 28 de febrero de 2020
Diario Correo – Huancayo