No vivimos en un Estado tal como vivió la Alemania Nazi, antes de la segunda guerra mundial, donde la policía alemana irrumpía negocios y golpeaba a judíos. Tampoco tenemos un gobierno tal como fueron las dictaduras comunistas de China y Rusia; mucho menos, un militarismo de derechas que apaleaba y restringía libertades. ¡Vivimos en democracia!

Y como si no fuera bastante, la amenaza mortal del coronavirus, millones de familias que no tienen una remuneración mensual están obligados a salir a trabajar. En el Perú, poco más del 70% de la población en edad de trabajo tienen un ingreso económico independiente; es decir, ahora tienen que salir a la calle en plena cuarentena para conseguir algún ingreso económico, aún a costa del riesgo de su propia vida.

Observamos a diario, impresionados, lo que alcaldes y funcionarios municipales al no encontrar otra solución persiguen a comerciantes informales en todo el país. Al decomisar sus mercaderías; no se dan cuenta, que se llevan la esperanza de comida de las familias que dependen de ellos. Tratan de imponer orden en la calle; pero, los comerciantes salen para conseguir comida. ¡Qué ironías de la vida! En campaña electoral prometieron trabajar con ellos. 

La amenaza mortal del coronavirus parece ser implacable con los peruanos. Pero si las autoridades de gobierno no muestran sensatez a la hora de tomar decisiones, es muy probable que luego que culmine la tempestad sanitaria; la población buscará culpables. Si no es el proceso de revocatoria, será en las próximas elecciones donde el electorado cobrará venganza política.

Domingo, 31 de mayo de 2020