Hace unos días, un amigo personal que decidió incursionar en política se comunicó conmigo para pedirme algunos alcances sobre su posible postulación a un cargo púbico como alcalde. Luego de una respuesta inquietante le pregunté sobre el porqué de su real interés por ingresar a la política. ¿Para qué le puede servir la política? ¡Nunca pudo responder con claridad!

La mayor cantidad de ciudadanos que deciden ingresar a política, en el caso peruano, no tienen claro el terreno pantanoso que recorrerán. Es más, muchos de los políticos ingresan para solucionar sus problemas económicos. Aunque esa aventura suele ser peligrosa porque en muchos casos los conduce a la prisión.

Tener una carrera política o ingresar a ella es muy difícil poque prácticamente es un trabajo a tiempo completo donde según los resultados la población sabrá simpatizar o no. Pareciera que la población consume a los políticos, como una suerte de producto comestible y, que una vez saciado el apetito desecha la envoltura y jamás vuelve a reutilizarlos. ¡Claro que hay excepciones! ¡Nada está escrito en piedra!

En estos tiempos, donde los políticos se perciben como altamente desprestigiados parece que con tan solo pensar en ingresar a algún tipo de actividad política es como atreverse a cruzar la delgada línea entre el bien y el mal, entre la de decencia y la indecencia, entre el egoísmo y la voluntad de servir al prójimo. Al ostentar el poder, los políticos se transforman, abandonan sus ideales y promesas de campaña. La realidad golpea sus mejillas ya después que abandonan el cargo y ya no hay presencia de ayayeros. ¡Quizás el poder ciego a los hombres cuando Dios los quiere perder!

Todo lo bueno que prometió la política se desvanece en cada proceso electoral. Las promesas se volvieron mentiras, la honradez se convirtió en latrocinios disfrazados de trámite burocrático para guardar apariencias legales. Finalmente, ¿para qué sirve la política? Para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. No para que se convierta en solución económica de los políticos.

Domingo, 9 de enero del 2022
Diario Correo – Huancayo