Heduardicidio 17-10-2015
Lo que el caricaturista “Eduardo” recrea en uno de sus gráficos sobre ¿quién será el próximo en renunciar al nacionalismo, Ollanta o Nadine? En cuya respuesta ensaya: “todo indica que renunciarán juntos”. Eduardo, con el talento que lo caracteriza resume cuan débil son nuestras instituciones políticas y de qué manera es más fácil ingresar o salir de ellas.

Sin duda, la reciente renuncia de las filas del nacionalismo de Marisol Espinoza demuestra cómo puede terminar una aventura política. Al parecer, para lo único que puede servir es para convertir en administradores pasajeros del Estado a sus fundadores, para luego al advertir que el barco se hunde, buscar un buen recaudo se vuelve una necesidad de sobrevivencia.

Llegan con el supuesto discurso de anti política para caer en los mismos vicios (según ellos de los partidos tradicionales), ingresan y salen de sus movimientos para luego aparecer en la siguiente campaña electoral vistiendo otra camiseta. Estar inmerso en actividad política, supone un largo camino de resistencia, de acumulación de fuerza organizativa a través de un ideario. El relativo reconocimiento y éxito político no es lanzar una moneda al aire para ver que sale cada día.

Como describe, Nicolas Naim, “el poder es cada vez más fácil de obtener, más difícil de usar y más fácil de perder”. Nunca tendremos un mejor gobierno sino tenemos mejores partidos y aceptar que el juego de las contradicciones es una cuestión de desarrollo y tolerancia, de lo contrario para qué se ingresa a hacer política.

Domingo, 18 de octubre de 2015