En un intento por comunicarse con sectores populares y los más poblados en Lima (San Juan de Lurigancho tiene más de 1 millón de habitantes). César Acuña, recientemente bailó al ritmo del “Totó” con la popular cantante y bailarina, Yahaira Plasencia. ¿Por qué Acuña se pone a bailar? Pudo organizar un amplio discurso para presentar su programa de gobierno.

En mi opinión, lo que sucede es que según estudios de neuromarketing, nuestra comunicación de manera inconsciente es del 85% y un 15% es de modo racional. En términos de comunicación no verbal, la influencia corporal, representa el 55% frente al 25% de las palabras y 20 % del tono de voz. Alguna vez oí decir, tus acciones hablan más que tus palabras.

Ya a finales de la década de los noventa, el expresidente Alberto Fujimori se presentaba al ritmo de tecno cumbia a cuanto mitin proselitista le organizaban. Y como olvidar el ritmo de reggaeton que el Apra incluyó en el 2006 para lograr conexión social con los jóvenes.

Pero la inserción de música y baile como recurso político, no es algo exclusivo de los peruanos, ni tampoco de los estrategas de Acuña. En la reciente juramentación del presidente, Mauricio Macri de Argentina, él se sacó la banda presidencial para bailar al ritmo de cumbia argentina desde el balcón de la Casa Rosada. ¿Macri, bailó por casualidad?

Nos aproximamos a abril del 2016 para elegir al próximo presidente del Perú, y la interrogante surge ¿Qué música y baile los peruanos esperan? Tarea para los estrategas. Ojo, no a todos los peruanos le gusta el mismo ritmo de música.

Domingo, 13 de diciembre de 2015