Cuando leo las explicaciones que dan los políticos (con o sin experiencia), sobre algún hecho en particular en relación a sus actuales campañas electorales, como por ejemplo las diferentes observaciones que se les hace a su agrupación política ante el Jurado Electoral Especial. Me llama la atención la poca probidad y el cinismo que demuestran para formular sus argumentos de respuesta. ¿Por qué subestiman al electorado?

Según ellos, son perseguidos políticos por una portentosa mafia que va tras ellos. Que una organización criminal les robó la inscripción o el símbolo. Que el Jurado Electoral tiene parcializada su decisión para excluirlos. Pero de reconocer errores, casi nada. Creen que admitir equivocaciones en público dañará su imagen.

En suma, me resultan patéticos e irresponsables esas declaraciones. Demuestran que no tuvieron y que no tienen estrategia política. Si tendrían estrategia, las variables que utilizan deberían tener algún control y no como se demuestra en la realidad que a poco más de dos meses para el día de las elecciones, aparezcan factores de última hora.

No importa cuánto dinero despilfarren en pintas, afiches y volantes. Lo más importante es desarrollar una estrategia coherente. César Acuña y Julio Guzmán e incluso Barnechea son un ejemplo de candidaturas de última hora que luego de sus derrotas culparon a otros. Actualmente, en la región Junín sucede lo mismo con varias candidaturas. No tienen estrategia electoral. Es fácil observar esa debilidad. ¿Entonces, quiénes serán los triunfadores? Seguramente, los que por casualidad del destino cometen menos equivocaciones.

Domingo, 22 de julio de 2018
Diario Correo – Huancayo