¡Basta ya de políticos tradicionales!, ¡El Perú quiere un cambio!, ¡Cambio de Constitución!, ¡Lucharé por los más pobres!, ¡Trabajaré por los agricultores y emprendedores!, ¡Fuera los corruptos! Son entre otras las ingeniosas frases que apelan los candidatos al parlamento con la intención de captar la atención de un electorado distraído en sus propias preocupaciones.

Debido a una ley electoral, los políticos ya no pueden realizar pactos comerciales directamente con los medios de comunicación (radio y televisión), sin embargo, tienen a su disposición las redes sociales para “bombardear publicidad” como algunos ya lo hacen con la esperanza que en tan poco tiempo, obtener un mejor posicionamiento de contenido político. ¡Si es que lo tienen!

Ojalá hacer política se reduciría solo a un tema de más publicidad. Incrementamos la pauta publicitaria y solucionaríamos los problemas políticos. Pero no es así. Hacer política es mucho más complejo que ir a una competencia de quien invierte más en publicidad. Tampoco se reduce a utilizar cualquier acto publicitario como enviar un saludo por fiestas de fin de año.

El otro problema que enfrentan los que postulan es que son poco o casi nada conocidos por sus electores. Y agravan su situación al postular por partidos o movimientos con poca o nula recordación a nivel símbolo partidario. Para ingresar a la política, o para participar en un proceso electoral no es suficiente tener entusiasmo, hacen falta el conocimiento y trabajo de otro tipo de variables.

Domingo, 29 de diciembre de 2019