Durante el proceso electoral, el excandidato presidencial Pedro Castillo habló a los cuatro vientos de que Vladimir Cerrón, fundador de Perú Libre, no tendría el cargo ni siquiera de portero en un eventual gobierno. Seguramente, el aparente distanciamiento fue parte del necesario show electoral y que fue obligado a pronunciarse. Pero en política como en muchos aspectos de la vida nos volvemos esclavos de nuestras palabras y de todo lo que escribimos.

No obstante, es muy difícil que el líder y secretario general de Perú Libre pierda la oportunidad de distanciarse del poder político que hoy ostenta en su partido. Pedro Castillo llegó en ultimo momento para ser candidato presidencial, se logró el objetivo, pero los ideales ideológicos están ahí y no creo que solo se colocaron para presentarse ante el Jurado Nacional de Elecciones. Es decir, queda la tarea pendiente de la lucha ideológica, ahora tienen la posibilidad de ejercer ese poder desde la administración del gobierno nacional.

En los últimos días, Vladimir Cerrón apareció muy cercano a Pedro Castillo como en el momento de la entrega de credenciales. Con su aparición ante los medios de comunicación se envía un mensaje de que él quiere estar presente en la agenda pública; y, porque quizás se dio cuenta de que podría quedar fuera del tablero ya que otros políticos podrían llenar ese vacío.

Su misma base militante debe estar impaciente por subirse a bordo del crucero que los lleve desde las provincias con destino a Lima. ¿Servirá de algo la presencia de las huestes de Perú Libre al lado de Pedro Castillo? ¿Quién gana y quién pierde?

Por otro lado, ¿se logrará el propósito ideológico de Perú Libre? Es muy difícil que cumplan con todo lo que prometieron. No tienen mayoría parlamentaria. No tienen el respaldo de gran parte de los peruanos porque ganaron por poco más de cuarenta mil votos.  Ganar una elección por un estrecho margen implica tener una lectura diferente del contexto político.

Domingo, 25 de julio del 2021
Diario Correo – Huancayo