Parece que hábilmente el presidente, Martín Vizcarra busca imponer una vez más la agenda pública. En esta ocasión es la reforma política. Sí, esa es una de las ventajas de vivir en democracia. Cuando algo no funciona bien, se cambia a través de la institucionalidad democrática. La actual legislación (de gobierno, electoral y democracia interna), sólo ha contribuido para la atomización de partidos políticos y su canibalización.

Para reformar la política, se necesita cambios estructurales y se tiene que comenzar por algo. Pero no se porqué se mediatiza solo la inmunidad parlamentaria, cuando hay más temas en debate como democracia interna y eliminación del voto preferencial.

Y es que el hecho de plantear elecciones primarias (democracia interna) en los partidos y movimientos políticos es muy importante que producirá cambios cualitativos y cuantitativos. No puede continuar más la comercialización de la política, donde el que da más dinero logré una representación pública sin más preparación que solo su ambición económica.

Se necesita que los políticos desarrollen una carrera política al interior de sus organizaciones. Y de esa manera al ganar en las primarias obtendrían una representación con mayor legitimidad para competir hacia afuera. No como lo que ocurre actualmente, donde solo el poder del dinero determina candidaturas. La política es muy intensa y de alto riesgo, intentar hipotecarla por dinero trae consecuencias como lo que vemos diariamente con el caso Odebrecht.

Domingo, 26 de mayo de 2019