El Gobierno peruano determinó que el estado de emergencia continuará hasta el 31 de julio, y una cuarentena focalizada en siete regiones, entre ellas se encuentra la región Junín. Seguramente el propósito, entre ensayo y error, es reducir el contagio y evitar que el número de muertes se incremente. Suponemos que se sigue una ruta estratégica de políticas públicas.

Sin embargo, llama la atención la diferencia que existe entre el número de defunciones, que se muestra en el Sistema Nacional de Defunciones (SINADEF), entre el año 2019 y el 2020. Mientras que solo en junio de 2019 se registraron 9,333 defunciones; en el 2020, a la fecha, se registra 22, 038. Hay un incremento del 136%. (http://www.minsa.gob.pe/reunis/data/defunciones_registradas.asp)

A nivel nacional, durante el 2019 se reportaron 114, 945 defunciones; mientras que desde enero a junio de este año ya se registraron 86, 860 casos. No cabe duda que hay un incremento considerable del número de muertes que se registran a la fecha. ¡Las próximas semanas serán de mucha tensión sobre riesgo y crisis!

No toda la culpa es de la población; aunque el gobierno y el sistema de medios tratan de responsabilizar al ciudadano que se ve obligado a salir a trabajar. Pero poco, muy poco, se ve contenido informativo sobre educación sanitaria desde una estrategia de comunicación integral a nivel local, regional y nacional. El objetivo es sensibilizar y lograr el cambio de actitud en la población sobre el alto riesgo que significa la pandemia. No obstante, el “58% de muertos por causas como el COVID-19 no terminó el colegio”.

Domingo, 28 de junio de 2020