En tan pocos días, el gobierno de pedro Castillo confirma las sospechas que durante toda la campaña electoral le endilgaron sus adversarios políticos. En menos de 48 horas, después de juramentar al cargo puso al frente de la línea política a casi la totalidad de políticos y periodistas para criticar sus decisiones ya como gobernante.

Tal como van las cosas, en breve plazo también perderán el apoyo de un sector de la población que confió en su propuesta política. Claro está que Pedro Castillo se encuentra en una disyuntiva de hacer lo que él quiere realizar, lo que la gente exige, y lo que debería hacer responsablemente como gobernante.  

A más incertidumbre política, más incremento del costo de vida. Esa es una relación directa de variables que a veces los políticos ignoran. El tipo de cambio del dólar volvió a subir y se ubicó en el pico más alto de su historia. El precio de los combustibles nuevamente se incrementó. Y, es inminente que, dentro de poco la población buscará un culpable. ¿A quién se culpará?  

Es claro que a la dirigencia de Perú Libre no le interesa mucho sintonizar con las demandas de la población en este contexto social. Parece que es más importante el ideario político, y saciar la sed de sus partidarios cual botín de guerra. Pero, resulta que no estamos en guerra. ¡Se trata de gobernar para todos! Salvo el poder, el resto es ilusión.

Olvidan que, en la era de modernidad política se persigue los consensos políticos; el objetivo es ganar una elección, pero es también importante gobernar para todos los sectores, y no solamente para los que votaron por el partido de gobierno. Si se decide gobernar con un pensamiento único sin contar con el respaldo de los que no votaron por ellos, es un camino directo al fracaso político. Tal como describe Moisés Naím en el “Fin del poder”, en estos tiempos; el poder es más fácil de conseguir, difícil de retener y mucho más fácil de perder.

Domingo, 1 de agosto del 2021
Diario Correo – Huancayo