Después de más cinco meses el Gobierno decidió emprender una campaña de comunicación para tratar de contener la inclemencia de la pandemia. Según se observa en las piezas de comunicación (spots de televisión) la iniciativa va dirigida a los jóvenes como principal público objetivo y quienes probablemente son los principales agentes, de transmisión del Covid – 19, como asintomáticos.  

“El COVID no mata solo. No seamos cómplices”, es el slogan visible de una serie de mensajes que para algunos analistas tienen demasiada carga emocional del miedo. Sin embargo, apelar al miedo en una estrategia de comunicación es un recurso que a menudo se utiliza para lograr movilización social.

En una campaña presidencial, George Busch, apareció abrazando a una niña en un spot de televisión para mostrarse como el hombre más poderoso del mundo que podía dar seguridad a un país atemorizado por el terrorismo internacional producto del impacto de la caída de las torres gemelas.

Esperemos que la campaña sea agresiva no solo a nivel nacional sino también a nivel de gobiernos regionales y locales para lograr una mayor incidencia social. Aunque, no necesariamente se cumple con el objetivo de “comunicación de crisis” que es dotar de certidumbre o cerrar la crisis; creo que en este caso se podría apelar al objetivo de “comunicación de riesgo”, que también es algo muy importante, porque después de una crisis siempre queda latente el riesgo.

Domingo, 06 de setiembre de 2020