A lo largo de la historia de la política mundial se trae consigo diferentes correlatos de violencia. El propósito, casi siempre es el mismo; conseguir, retener o recuperar el poder político. Es por eso que se intenta resurgir la vieja táctica política de generar miedo con fines electorales y si se puede crear un enemigo común en buena hora.

Nicolás Maduro, en Venezuela desarrolla constantemente esas viejas tácticas políticas. Culpa a todos menos a él mismo del desastre económico y social que atraviesa su país. Y lo patético es que varios políticos locales imitan similar consigna. Tratar de culpar a otros por su incompetencia es práctica conocida que no solo se da en la política, se ve también en nuestra vida diaria.

Una breve sintonía de los principales programas de radio en Huancayo nos puede dar una idea de lo que describo. Diariamente, y desde el anonimato varios personajes llaman a cabinas de radio para lanzar su escupitajo de afrentas contra el Estado. Destilan odio en contra de políticos y todo aquel que no simpatizan con sus ideales y es casi seguro que esas llamadas responden a una estrategia política.

Por otro lado, lo ocurrido el último viernes en los exteriores de la Universidad Nacional del Centro a la firma del “Pacto Ético”, es una muestra de lo que se dice y no se hace en política en tiempos electorales. Generar pánico o miedo para polarizar el ambiente electoral o tratar de victimizarse funciona y funcionará en sociedades menos educadas políticamente como la nuestra. “El populismo quiere tanto a los pobres que los multiplica”.

Domingo, 12 de agosto de 2018
Diario Correo – Huancayo