Cuando un partido político tiene en sus filas a un buen candidato gran parte de su estrategia política y electoral está asegurada porque de alguna manera aumentará su ventaja competitiva frente a sus adversarios. Claro que también juega un rol fundamental el que un político pueda comunicarse para sintonizar con las principales inquietudes de la población. Daniel Urresti, es uno de los que bien podría ser descrito a propósito del último proceso electoral.

Sin embargo, así como importa mucho el personaje político, también lo es el símbolo partidario y es ahí donde muchas agrupaciones políticas se tropiezan y cometen graves errores y pierden elecciones. Quizás, por su vanidad o el ego colosal que los abruma no llegan a sumar voluntades para sus propósitos políticos. No se dan cuenta que el símbolo partidario es fundamental a la hora de un proceso electoral, porque finalmente son los electores quienes marcan con un aspa en la cédula de sufragio a lo que más recuerdan.

En el caso de los partidos políticos “tradicionales” también tienen una enorme ventaja comparativa a nivel simbólico, pero lo que les falta es identificar a nuevos cuadros políticos que representen a una nueva generación. Entre otras cosas, marca y producto son variables que se asocian.

De ahí que si algunos políticos que ya llevan varias campañas electorales sin triunfar, entre otras variables es que la población no los identifica visualmente a un símbolo partidario ya conocido.

Domingo, 01 de marzo de 2020