Lo anecdótico que me sucedió a propósito de asistir a la Cumbre Mundial de Comunicación Política en Quito – Ecuador, fue observar que en un día de semana (miércoles) en las principales calles, los restaurantes y comercios en el centro histórico estaban completamente cerrados a las nueve de la noche, parecía una ciudad en toque de queda. En contraste con lo que ocurre a esa misma hora en Lima, Huancayo u otras principales ciudades.

Al parecer, la tranquilidad de calles y casi nulo comercio se debe a disposiciones de gobierno y por razones de seguridad. Pero llama la atención ver que en esa aparente tradición comercial y laboral es que las patentes internacionales KFC y Mcdonalds atienden al público mientras los otros están cerrados. ¿Chip cultural?

Le llaman socialismo del siglo 21, pero son estos modelos económicos proteccionistas y anti empresarial que acentúan aún más la diferencia entre ricos y pobres. Y claro, esta forma de gobierno que adormece conciencias perjudica principalmente a los que menos tienen y abre el paso al populismo asistencial para conseguir clientelismo político. Todo está caro y nadie quiere invertir aquí, la mayoría de universidades privadas están cerradas, salvo algunas donde van los que pueden pagar pensiones caras, comentan algunos taxistas.

Asistencialismo. Pero claro, sino cómo entender la diferencia que existe entre pagar 15 dólares para una distancia de 10 kilómetros y pagar en bus 0.25 centavos de dólar en ese mismo recorrido. Los transportistas tienen un subsidio mensual de 1000 dólares por parte del gobierno. Sin embargo, Quito no deja de ser una hermosa ciudad que vale la pena volver a visitarla.

Domingo, 27 de noviembre de 2016