El presidente, Martín Vizcarra, aún mantiene su popularidad por encima del 50% en aprobación. En términos de opinión pública esos indicadores podrían ser buenos, pero tan sólo es una variable para sostener una estrategia política de largo aliento. En el Perú, el sistema de partidos políticos está quebrado hace años o quizás nunca existió. Y un mandatario sin
bancada no ayuda mucho a esa construcción política.

Una clara muestra de lo que sucede en la democracia peruana, es que tenemos un presidente que no tendrá bancada en el próximo parlamento. Los pocos Congresistas que tenían luego de la debacle del gobierno de PPK, terminaron por desaparecer al cierre del Congreso en setiembre de 2019. ¿Cómo gobernar sin bancada parlamentaria? ¿Cómo protegerse de la fiscalización política de nuevos actores con deseos de promocionarse políticamente?

Alejandro Toledo (2001 – 2006), tenía 45 de 120 Congresistas. Alan García (2006 – 2011), tuvo 36 de 120. Ollanta Humala (2011 – 2016), 47 de 130. PPK (2016 – 2018), 18 de 130. Como se observa, ningún expresidente desde el año 2000 obtuvo una abrumadora bancada parlamentaria que le permita hacer cualquier capricho político. La mayoría de los gobernantes tuvieron que hacer ciertas concesiones, pero incluso esa maniobra tuvo un alto costo político
y que finalmente, la población rechazó.

El próximo año habrá elecciones generales. La opinión pública estará entretenida en el día a día, con lo que terminará un gobierno que aportó poco a la institucionalidad política del Perú, al contrario contribuyó a su fragmentación.

Domingo, 08 de marzo de 2020