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Foto: Diario Correo

Hace algunas semanas el gobernador regional de Junín apareció en público puesto un chaleco de seguridad personal. La supuesta autoría de atentado se le indilgo a su propio vicegobernador, mostrando como prueba un audio al parecer editado (actualmente ocho policías cuidan al gobernador de día y noche). Por su parte, el aludido se defendió con una extraña comprensión de sensibilidad humana y que esperaba rectificación. Muy rara reacción, para semejante acusación.

Pero recordemos. En Julio del 2010, cuando Ángel Unchupaico era alcalde distrital salió una noticia de atentado contra su vida, el hecho tuvo rebote en los principales medios a nivel nacional. Nunca se supo en que terminó la denuncia. Si todo este tinglado fue parte de un objetivo mediático, pues tuvo éxito, en octubre de ese mismo año consiguió su reelección.

Es cierto que una imagen muy bien ubicada tiene un impacto muy fuerte. También, trae al recuerdo que a finales de su campaña electoral en el 2014, el aún candidato apareció puesto un chaleco de seguridad, según se informó por un posible atentado personal.

¿Victimizarse en política? Pues claro que sí, si vemos en la calle una pelea de dos personas, reaccionamos espontáneamente a separarlos o nos solidarizamos con el más débil, no nos ponemos a analizar quién ganará la riña para apostar a ganador.

¿Cuál es la campaña ahora? Claro, en estas elecciones presidenciales hay que apostar a ganador y si se puede colocar a algún allegado en buena ubicación y en diferentes listas para el congreso, en buena hora. El gerente general va con Acuña y su asesor con PPK.

Domingo, 17 de enero de 2016