Los últimos acontecimientos políticos en el continente (Venezuela y Paraguay), nos recuerdan los diversos entretelones de ajuste político que la historia data. Y claro, se aprende mucho de ello, especialmente para analizar de qué manera los políticos de izquierda o derecha se aprovecharon de la democracia para direccionar y legitimar sus intereses subalternos.

En Paraguay, cientos de manifestantes irrumpieron en el parlamento para dejarlo en cenizas en protesta por la pretensión del presidente, Horacio Cartes, de reformar la Constitución para permitir la reelección y así poder continuar en el poder.

En Venezuela, el Chavismo hoy representado por Nicolás Maduro, valiéndose de su poder trasladó poderes extraordinarios del Parlamento al Tribunal Supremo de Justicia en materia penal, militar, económica, social, política y civil. Algo insólito en el mundo.

Esto me recuerda lo que el Führer (Adolf Hitler), realizó en complicidad con sus parlamentarios en la Alemania Nazi de 1930. En esos años, orquestaron reiteradas elecciones generales para conseguir gradualmente mayoría parlamentaria. Los nazis, teniendo el predominio del congreso, forzaron al presidente, Paul Von Hindenburg, a compartir el poder para luego designar a su líder como canciller. Ya en el poder y subrepticiamente, Hitler, logró obtener facultades extraordinarias en el parlamento para trasladar poderes del presidente al canciller. De ahí, fue el comienzo del fin de algo que ya todos conocemos.

Domingo, 02 de abril de 2017